Año 1993, en un pueblecito del sur de Francia. Un hombre acaba con la vida de cinco miembros de su familia y se intenta quitar la vida.

Se trata de Jean-Claude Romand, ciudadano francés, felizmente casado y padre de una niña de 7 años y un niño de 5. Se hizo pasar durante 18 años por un médico y alto funcionario de la OMS. No acabó la carrera de medicina. No era un prestigioso médico ni trabajaba como investigador para esta organización. Su vida fue una constante mentira, ajena a todo su círculo familiar y de amistad.

Cuando salía de casa para «trabajar» en la OMS, dedicaba el tiempo en la biblioteca, en una cafetería o en los parques hasta que llegaba la hora de volver a su domicilio familiar.

Conseguía dinero estafando a sus allegados ofreciéndoles un plan de inversiones y mediante la venta de medicamentos oncológicos. Nadie cercano a él, ni siquiera su propia familia, sabían quién era realmente. Dos décadas de mentiras, pero la verdad asomaba por la puerta y sus problemas financieros aumentaban.

En 1993, tras una serie de sospechas por parte de sus allegados, decide poner fin a su doble vida de la manera más devastadora que puede haber. Su primera víctima mortal fue su mujer, Florence, después lo hizo con sus dos hijos de un disparo a cada uno. Con la mente fría de un psicópata, se dirigió a casa de sus padres, comió con ellos y allí mismo acabó con sus vidas. Habiendo conseguido su objetivo, ingirió una elevada dosis de medicamentos y prendió fuego a su casa con él dentro, deseando así acabar con su vida, cosa que no sucedió.

Proceso judicial

Tras una serie de investigaciones, se halló en el coche de Jean-Claude una carta escrita por él confesando los crímenes cometidos. “Un accidente banal y una injusticia pueden provocar la locura. Perdón.”,  rezaba la nota que dejó Romand.

Al despertar del coma en el que se encontraba, confesó todo y alegó que lo hizo para proteger a su familia de tanta mentira.

Fue condenado a cadena perpetua en 1996, pudiendo optar a la libertad condicional en 2015. Y tras 26 años en prisión, en junio de 2019, sale en libertad bajo medidas de asistencia y control, y decide recluirse en la Abadía de Notre-Dam, un centro religioso.

Jean-Claude Romand, durante el juicio en 1996.

Jean-Claude Romand, durante el juicio en 1996.

Mentiroso patológico

Fue diagnosticado como un mentiroso patológico y un mitómano narcisista y criminal, según los psiquiatras que testificaron en el juicio. Bien es sabido que su vida giraba en torno a una gran mentira, lo que le convertía en una persona solitaria e introvertida. Jean-Claude ideó un personaje poderoso para esconder información a su gente más cercana. En el transcurso de dos días acabó con cinco miembros de su familia e intentó quitarse la vida sin éxito. Consideró que su propia familia no aceptaría la verdad y por eso acabó con ellos.

El adversario (1999)

Este espeluznante suceso inspiró al escritor Emmanuel Carrère a escribir “El adversario”. Lo que más llama la atención de esta obra es la relación por correspondencia que tuvieron Jean-Claude y Emmanuel cuando el asesino cumplía prisión. El propio escritor acudió al juicio e intentó comprender cómo un cúmulo de mentiras pudo llevar a Romand a matar a toda su familia y a llevar esa doble vida.

Portada del libro basado en este caso real

Portada del libro basado en este caso real.

                                

Autoría: Maider Berrogui Lanas

 

BIBLIOGRAFÍA:

https://psicologiaymente.com/biografias/jean-claude-romand-historia-mentiroso-patologico

https://elpais.com/internacional/2019/06/28/actualidad/1561733376_932156.html

Estudia Psicología forense:

Máster Profesional en Psicología Forense | Escuela Internacional de Criminología y Criminalística (eicyc.es)