La violencia sexual no es un problema de la actualidad, las mujeres sufren su legitimación desde tiempos remotos en todas las culturas. Sin embargo, a pesar de lo que podemos creer muchos de nosotros en la actualidad, la violación como arma de guerra ha existido en todas las épocas históricas.

Las primeras fuentes antiguas que hacen referencia a la violencia sexual en la guerra las podemos encontrar en autores tales como Homero o Heródoto, datadas en la Antigua Grecia, que abarca desde el año 1.200 a.c hasta el año 146 a.c, y en la Antigua Roma el siglo VII a.c, que citan como los ejércitos se involucraban en violaciones durante las guerras así hablan de la violencia sexual. (Vikman, 2010)

Además, podemos observar cómo incluso en la Biblia se menciona dicho delito: «Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, más el resto del pueblo no será cortado de la ciudad…» Zacarías 14:02. «Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres.» Isaías 13:16.

En cuanto a la Edad Media encontramos con las numerosas historias acerca de la reputación de los Vikingos – siglos VIII- XI-, donde muchos historiadores los describen como “violadores y saqueadores”. (Couplan, 2003)

Por otro lado, la colonización europea de América, que comenzó con la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492, nos muestra como la mujer fue el botín de guerra debido a que los conquistadores españoles, a través del rapto y de la violación a las mujeres indias nativas de la zona crearon una población mestiza para que poblara el continente.

Las relaciones de los españoles con las mujeres indias eran generalmente relaciones amo-esclava, donde podemos observar como la voluntad de la mujer no era de relevancia. (Gómez, 2011)

Uno de los hombres de Colón escribió su experiencia con una de estas mujeres, diciendo así:

Mientras estaba en la barca, hice cautiva a una hermosísima mujer caribe, que el susodicho Almirante me regaló, y después que la hube llevado a mi camarote, y estando ella desnuda según es su costumbre, sentí deseos de holgar con ella. Quise cumplir mi deseo, pero ella no lo consintió y me dio tal trato con sus uñas que hubiera preferido no haber empezado nunca. Pero al ver esto (y para contártelo todo hasta el final), tomé una cuerda y le di de azotes, después de los cuales echó grandes gritos, tales que no hubieras podido creer tus oídos. Finalmente llegamos a estar tan de acuerdo que puedo decirte que parecía haber sido criada en una escuela de rameras.

Posteriormente, en el siglo XIX, la violación comenzó a usarse como propaganda por la Europa colonialista, queriendo justificar la colonización de los lugares que habían conquistado. Por ejemplo, los periódicos británicos utilizaban historias de mujeres y niñas inglesas violadas por indios, aunque bien es cierto que exageraban los testimonios y los utilizaban a su favor para pintar a los pueblos nativos como salvajes.

En el Ejército Imperial Japonés, que fue el ejército de tierra de Japón desde 1867 hasta 1945 (fechas relativamente cercanas a la actualidad cuando se trata de historia), comenzaron a usar el término de “mujeres de consuelo”, siendo estas mujeres coreanas, chinas y filipinas que estuvieron obligadas a trabajar como prostitutas para los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Se estima que fueron en torno a 200.000 mujeres.

Una antigua prostituta, recordó que tan pronto como las tropas australianas llegaron a Kure (Japón) a principios de 1946, «arrastraron a las mujeres jóvenes hasta sus jeeps, las llevaron a la montaña, y luego las violaron. Las oía gritar en busca de auxilio casi todas las noches » (Takemae et al)

Se estima que al final de la Segunda Guerra Mundial, el Ejército rojo había violado cerca de 2.000.000 de niñas alemanas, dato que nos deja boquiabiertas debido a la edad que tenían estas, además, no fueron violadas una vez, sino repetidamente, y hasta la mitad de las violaciones fueron en grupo. (Naimark, 1995)

Así, a todas las mujeres y niñas alemanas que quedaron embarazadas tras ser violadas se les negó el aborto para humillarlas llevando un hijo no deseado. Como resultado de 5 estas violaciones, tal y como aparece en el libro Berlín: El Hundimiento, el 90% de las mujeres violadas en Berlín en 1945 padecían enfermedades venéreas.

Acercándonos más a la actualidad, los últimos casos documentados son las violaciones en conflictos como en Colombia, Irak, Sudán o Afganistán.

Por ejemplo, en el Congo, un estudio de 2010 encontró que el 22% de las mujeres reportaron violencia sexual en el último conflicto. En esta zona, la violación ha sido descrita como un arma de guerra creada para exterminar a la violación puesto que es más barata y sencilla que las balas o las bombas. Las víctimas por lo general denunciaron numerosas violaciones en grupo y con objetos, que reflejaban la brutalidad de las violaciones.

Los relatos de testigos dejan constancia de una mujer que tenía el cañón de una pistola insertado en su vagina, tras lo cual el soldado abrió fuego. (Martens, 2004)

Tras este análisis a lo largo de la historia podemos observar cómo las mujeres hemos sido tratadas como objetos, como cosas a las que se le busca producirle sufrimiento, y por desgracia, es un problema que sigue ocurriendo en la actualidad.

Autoría: Raquel Pacha, Aurora Beltrán, Patricia Hernández, Víctor Mellado y Estefanía Soto.

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