Con el fin del verano llega septiembre, y con él la vuelta a la realidad y a la rutina. En caso de los más pequeños, este reencuentro con sus compañeros puede suponer una alegría, pero para muchos otros, supone la vuelta al acoso escolar.

Como bien sabemos el acoso escolar se define como cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada, tanto en el aula virtual, como a través de las redes sociales. (A.E.P.A.E).

Cuando hablamos de detección del acoso escolar, los profesionales se refieren al momento en qué alguna de las personas que rodea a la víctima se da cuenta del problema, como pueden ser los padres, profesores, compañeros, etc. Dichos actores juegan un papel de vital importancia para la detección precoz del problema.

Elaboración propia

Es importante determinar qué factores pueden aparecer en las víctimas de este fenómeno, ya que cuanto antes se produzca la detección del problema, antes se podrá llevar a cabo una intervención eficaz que acabe con el acoso, por ello, es de suma importancia tener los conocimientos adecuados para intentar paliar este fenómeno.

Adicionalmente, Alfaro (2010), citando a autores como Zerón (2004), Dubet (1998), García (2005) o Ross et al. (1999), afirma que en el ámbito escolar aparecen circunstancias culturales y ambientales que no están necesariamente vinculadas con las causas del acoso, pero que si facilitan el impacto emocional y el cambio conductual de las niñas y niños, como puede ser la obligación de permanecer en un aula durante un alto número de horas con una convivencia forzada con personas del mismo grupo, agregándose a lo anterior, el requerimiento de un rendimiento académico aceptable y la adquisición de conocimientos que la mayoría de las veces suele ser carente de sentido para los y las estudiantes.

¿Pero, hasta qué punto afecta este problema? Para muchos puede parecer una problemática menor, o puede ser que no le den la importancia que realmente requiere, pero lo que bien es cierto es que se trata de un problema que afecta o ha afectado a gran parte de población, y en su mayoría se ha sufrido en secreto.

Según diversos estudios llevados a cabo a lo largo de los años por diferentes autores y autoras, así como por diversos organismos, podemos señalar los siguientes datos de interés:

  • Más del 30% de los alumnos y alumnas han sido víctimas de acoso a nivel mundial.
  • El acoso escolar o bullying se cobra alrededor de 200 mil suicidios al año entre jóvenes de entre 14 y 28 años en todo el mundo.
  • En 2017 en España se denunciaron 1054 casos de acoso escolar, suponiendo un crecimiento del 11,65% respecto al año anterior.
  • El ciberbullying constituye un problema cada vez más grave porque al acoso en la escuela se suma uno aún peor que abarca las 24 horas.
  • El 70% de las víctimas señala no haber recibido ayuda en el colegio.
  • Solo el 15% de las víctimas en España se atreven a contarlo a sus familiares o profesores.
  • El 58% de los jóvenes de entre 18 y 24 años ha sufrido ciberbullying.
Elaboración propia a partir de los datos de OCDE y ONG Internacional Bullying Sin Fronteras.

Elaboración propia a partir de los datos de OCDE y ONG Internacional Bullying Sin Fronteras.

Autoría: EICYC

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