Riesgos y Cautelas de las pruebas científicas en el proceso

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Es de máxima importancia la conciencia de que las inferencias probatorias son esencialmente inductivas, primero porque ha contribuido a mirar con cautela los resultados de la prueba, ya que si se miden en términos probabilísticos pueden ser falsos; y a exigir una motivación racional de los mismos que minimiza la posibilidad de error y maximiza la posibilidad de control. Segundo, se pone de manifiesto que todos los elementos que contribuyan a ensanchar la base de conocimiento de la decisión judicial deben ser bienvenidos, más aún cuando estos elementos se avalan con la ciencia.

Pero la importancia de las pruebas científicas en la práctica procesal no ha ido acompañada de un proceso paralelo de cautelas y controles en relación con las mismas. Más bien sucede lo contrario, por el hecho de presentarse como “científicas” y porque provienen de los laboratorios oficiales de la policía científica.

Es evidente que esta mitificación entraña un peligro, pues, al propiciar que las decisiones probatorias apoyadas en pruebas científicas se asuman como incuestionables o irrefutables, descarga al juez de hacer un especial esfuerzo por fundar racionalmente la decisión

Estas pruebas han ido acompañadas de un aura de infalibilidad que ha frenado cualquier intento de reflexión crítica sobre las mismas, con el resultado de que su fiabilidad y su valor probatorio su han asumido como dogmas de fe. Pero además es evidente que esta mitificación entraña un peligro, pues, al propiciar que las decisiones probatorias apoyadas en pruebas científicas se asuman como incuestionables o irrefutables, descarga al juez de hacer un especial esfuerzo por fundar racionalmente la decisión: basta con alegar que hubo prueba científica y que ésta apuntaba

Se ignora que las pruebas científicas se expresan en un juicio de probabilidad en el caso particular que tiene un componente personal o subjetivo.

¿Pero por qué se asume con ese fervor casi dogmático la infalibilidad de las pruebas científicas? Muchas de estas pruebas están basadas prevalentemente en leyes estadísticas y sus resultados han de ser aún interpretados a la luz de otros datos, y por lo tanto difícilmente puede hablarse de “objetividad” y mucho menos de infalibilidad en relación con las conclusiones obtenidas a raíz de las mismas ¿A qué responde, entonces, esta mitificación? ¿Por qué las pruebas científicas no se sitúan, como el resto de pruebas, bajo una mirada crítica? Porque se ignora que las pruebas científicas se expresan en un juicio de probabilidad en el caso particular que tiene un componente personal o subjetivo. Porque se asume que mientras las pruebas no científicas están basadas en generalizaciones empíricas de débil fundamento (por lo común máximas de experiencia), las científicas se fundan en conocimientos y leyes concluyentes que además son aplicadas con una rigurosa metodología, por lo que sus resultados pueden tenerse por incuestionables o fuera de toda duda. No se ha reflexionado, en definitiva, porque se piensa que el conocimiento que se obtiene en las salas de los tribunales es frágil, en cambio lo que sucede en los laboratorios de la policía científica es otra cosa.

Tiene mucho que ver con la prueba de ADN. El gran desarrollo científico de sus métodos y técnicas de análisis permite hoy sostener fundadamente su capacidad para vincular, con un alto nivel de fiabilidad, una muestra examinada con una persona concreta o un objeto. Se produce el “efecto irradiación” sobre otras disciplinas forenses que, sin embargo, no gozan en absoluto del grado de investigación y desarrollo del análisis de ADN.

Los peritos expresan con frecuencia los resultados de las pruebas justamente en los términos en que el juez debe pronunciarse, y de este modo las pruebas científicas aparecen como una poderosa herramienta que “cierra” la decisión judicial. Esta manera de interpretar y comunicar los resultados de las pruebas expresa lo que en el ámbito de la ciencia forense se denomina el paradigma de la individualización, que se asienta sobre la asunción teórica de que la unicidad existe.

Por ello que los científicos y los estadísticos sostienen que el único modo riguroso de interpretar los resultados de las pruebas es hacerlo, no en términos de individualización (o de identificación categórica de un vestigio con una fuente) sino en términos de verosimilitud.

Maria Luisa Casado
Abogada.

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